28.11.11

15 años después (Generación de 1996)

Pocas veces me voy de fiesta, carrete, faire la fête…pero cuando lo hago por lo general se me pasa la mano. No que tome mucho, si no mas bien que me gusta ser el último en dejar el lugar donde se da el acontecimiento, jolgorio. Bueno, y si otras veces me he pasado de copas, pero está no ha sido una de esas veces que últimamente son ya casi inexistentes. La fiesta de generación se viene planeando desde hace meses. Cada año que había una tenía muchas ganas de ir y de las ganas no pasaba, siempre había una cosa o la otra para no poder asistir. Está no me la podía perder.


Así fue, llegué a tiempo, casi. Bonito ver a la gente después de tanto tiempo. Casadas, solteros, divorciadas, con hijos, sin hijos, con novios, sin novias. Mas gordos, mas flacas, cuerpo mejorado, cuerpo maltratado. Cada persona una historia diferente. Todos felices, gozando del re-encuentro. Fotos y videos se desplegaban en una pantalla improvisada. Música de esa época no tan lejana.

Mariachi y carnaval, me quedo con el carnaval. Hay algo en el golpe de los tambores y sudor de todo el cuerpo que hace que uno olvide todo. Hay algo en el baile al ritmo de la música que hipnotiza. Hay algo en las comparsas que inyecta adrenalina, goce y felicidad, sensualidad a los cuerpos, velocidad a los pies, algo que no permite que uno se siente. Después de un rato me pasó algo que pocas veces he experimentado, me cansé. Pero no podía permitir que esto me frenará. Salí un momento del tumulto de anatomías en movimiento y fui a la mesa donde descansaba una botella a medio terminar, la maté y regresé al éxtasis musical. Seguía sudando y disfrutando. Gritos, risas, caderas para aquí caderas para allá, en círculos, para abajo y para arriba. Que bueno sería vivir en un carnaval eterno (La vida es una carnaval en palabras de la celebre Celia Cruz).

Piñata, queque, una fuente de chocolate. Una fotografía de todos los presentes que tomó cerca de 30 minutos hacerla, uno por pasado de copas que no se acomodaba y nadie se ponía de acuerdo para lograrla. Es parte del momento (chingue). La gente comenzaba a escasear, desaparecían sin despedirse o despidiéndose. Siempre quedamos los mismos al final. Unos cuantos quienes no desean que la noche muera con el primer rayo del sol. Ya cerraban el lugar y debíamos salir pero por ningún motivo a la casa. Otro bar, una oportunidad para seguir creando recuerdos.

Por último cuando ya cierran otro lugar mas, queda donde apenas están comenzado a abrir, donde se puede desayunar para recuperar las energías gastadas la noche y madrugada que se preparan para ir a dormir.

Llegué a mi casa alas 9 de la mañana, una hora respetable, pero no para llegar con el pan. Llegué feliz del cansancio. Un baño bien merecido y una cama que espera para acurrucarme. Más música para soñar con la próxima fiesta, pero una fiesta que no sea 15 años después.

PS: Gracias al esfuerzo de pocos que lograron reunir a tantos, GRACIAS!


Sábado 26
Domingo 27
Noviembre 2011

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