10.7.11

El mejor amigo del hombre...

No hace mucho escuché...o mas bien leí un chiste, que decía mas o menos lo siguiente:

Meta a su novia, esposa, amante (como usted la quiera llamar) dentro de la cajuela de su vehículo junto con su perro. Tres horas después abra la cajuela: Cuál de los dos mueve la cola de alegría?
Yo he tenido tres perros. El primero se llamaba "Huesito". Mi papá lo llevó a casa cuando aún estaba pequeño, cachorro, en realidad pequeño siempre fue. Un cachorro sin raza definida. Vivió muchos años con nosotros. Fue atropellado tres veces. Tres veces se salvó. Murió por morder un sapo, en lo que ante mis ojos fue un acto de heroísmo al defenderme del ataque del sapo que tenia el tamaño de un conejo pequeño (olvidé mencionar que tenía como 9 años, por eso me parecía tan grande). El perrito se perdió y durante días no supimos de él, a pesar de buscarlo por el barrio a diario después de llegar de la escuela.

Nuestra casa en aquel entonces estaba sentada sobre unos pilares de madera, típica del área caribeña. Por lo que había un espacio suficiente para que un perro o cualquier otro animal tomara refugio. Un día se me ocurrió mirar ahí. Tomé un foco y al encender la luz, logré ver lo que me parecía era mi perro, pero al doble de tamaño. Esa fue la historia de Huesito. Todavía lo recuerdo con mucho cariño. Era fiel, bien portado y cariñoso. Con sus agudos sentidos escuchaba el carro de mi papá a unos 100 metros de distancia; por lo que nosotros sabíamos que el jefe de casa estaba por llegar. Huesito lo recibía como ninguno.

Rudebwoy: Niño malo en patois jamaiquino
Rudebwoy vendría muchos años después, digamos que después de Huesito no deseaba tener otro perro. Brian, un colega del trabajo me dijo que su perra había parido y estaba regalando los cachorros porque no los podía mantener a todos. De una vez le pregunté como eran y me dijo que uno había salido negro. Ese era el mío. De madre Chow-Chow y padre desconocido (esa es otra historia que solo la madre conoce). El cachorro era negro en su totalidad excepto por una raya de pelo blanco que tenia en la cabeza. En un principio me recordó a un Gremlin.

No estuve durante el crecimiento de Buwoy (como le decía mi sobrina). Estuve casi 8 mese fuera del país. Cuando regresé, pensé que no me iría a reconocer. Fue cómo si nunca me hubiese ido. De hecho a mi era quien le hacia un poco mas de caso de todos en la familia. Cuando llegaba a mi casa era el primero en saludar, con cara de alegría, el imparable meneo de la cola y su movimiento de manos como las de un caballo de tope.

Le tenia miedo al sonido de los juegos artificiales. Para Rude, me imagino, que el año nuevo era un tormento, el Apocalipsis canino. Lamentablemente justo esa noche (2009-2010) tuve que trabajar y las pastillas que le compré para los nervios parece que no hicieron efecto en el perrito de casi 40 kilos. La puerta estaba mordida, aruñada y con rastros de sangre. Me sentí muy mal.

Rude es muy tranquilo y cariñoso pero todo un cazador al mismo tiempo, tiene entre sus trofeos 2 gatos (ambos de mi sobrina) un conejo (también de mi sobrina) un perico (del vecino) y no confirmados unos 6 perros. Rude es el tipo de perro que cuando otro le ladra en la calle ni lo alza a ver, no lo determina. Una vez leí que el Chow-Chow no es un perro para tener con niños. Rude era todo lo contrario, no mordía, ni siquiera cuando se juajaba con él. Cuando yo le daba algo de comer con la mano se acercaba muy lentamente y lo tomaba con el hocico como si fuese algo muy frágil, suavemente para no quebrarlo; se alejaba y lo devoraba.

Buwoy en la playa
Le enseñé a correr junto a mi bicicleta. Claro la primera vez casi me mata cuando se cruzó al frente de la bicicleta de un solo golpe, apenas logré frenar y suavizar la caída con mis manos. Yo en el suelo, lo vi sentado esperando y tenía una cara de “yo no fui”, solo pude reír.

Siempre que podía se escapaba, era imposible hacerlo venir. A veces pasaban días perdido y  luego llegaba oliendo a rayos. La última vez que lo vi fue el 7 de enero del 2011. Ese día salí de viaje por un mes. Estando fuera mi hermano me dijo que Rude se había escapado. Al día de hoy me gusta creer que salió en mi búsqueda. Tengo la fe de que algún día regrese.

Kadó de 3 meses

Kadó (el nombre viene de “cadeau”, regalo en francés). Está en nuestra casa desde hace unos tres meses. A mi, no me gustaba dejar a los perros dentro de la casa, sin embargo a Kadó lo único que le falta es un sillón para sentarse a ver tele con nosotros, él va y viene donde le plazca. Se sienta a ver la gente pasar desde la puerta principal. Si yo entro a mi cuarto él se queda fuera esperando a que salga. Entro a bañarme y se mete conmigo, se espera hasta que termine. Cuando le digo que es hora de dormir se va y se acuesta en su almohada y se queda viendo como esperando el último cariño del día.


En su primer viaje
No todas son buenas noticias, se ha comido los zapatos de mi hermano, las chancletas de Alex, medio caxixi (instrumento musical que se utiliza en la capoeira), mordió el estuche de mi cámara...

Hace unos días mi hermana y mi sobrina se lo llevaron a su casa. La casa se sentía vacía, silenciosa, sin vida. Mi hermano, Pablo y mi amigo, Alex preguntaban: cuándo regresa el perrito?. Hizo mucha falta, por dicha ya está de regreso y creo que la próxima vez que Kadó salga de vacaciones será conmigo. Un domingo nos fuimos de paseo los cuatro Alex, Pablo, Kadó y yo. Nunca pensé que un perrito se portaría mucho mejor que los otros dos viajeros…

Ciertamente el perro es el mejor amigo del hombre. Sin darme cuenta me he vuelto un amante de los animales, en especial de esa bolita de pelos con ojos tipo Gato con Botas en Shrek.

Por cierto, no he hecho la prueba, pero estoy seguro que seria el perro quien menearía la cola…

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